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  Intervención Logopédica Generalmente, la mayoría de los niños con TDA presentan problemas de aprendizaje, así casi la mitad de los niños hiperactivos, tienen un bajo rendimiento escolar. Además, pueden tener dificultades perceptivas, por lo que no diferencian bien entre letras y líneas. También, suelen presentar poca capacidad para organizar la información que reciben a través de los sentidos. Por ello, estas dificultades se manifiestan en la adquisición y manejo de la lectura, escritura y cálculo. De hecho, son frecuentes los problemas a la hora de memorizar y generalizar la información adquirida. Además, es normal que aparte del TDA existan de forma paralela otros trastornos como la  dislexia . Dentro de la intervención logopédica del TDA, habilitamos a las personas de diferentes estrategias y técnicas conductuales. Algunas de ellas, son específicas para el niño y otras están destinadas a entrenar y formar a los padres y a los educadores, tanto en el ámbito escolar como en...
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  TDA en adultos Siempre que pensamos en el TDA, lo hacemos con la mente puesta en los niños. Pero no, ya que también existe el TDA en adultos y hemos de ver que un niño evolucionará a adulto en pocos años y debemos estar preparados. Como sabemos, este tipo de trastorno no tiene cuera, por lo que irá acompañando a nuestros hijos desde la etapa infantil a la adulta. Uno de los factores que más diferencia a un adultos con TDA en la calidad y cantidad de terapia que haya recibido en la edad infantil. Sí que hay casos, en los que habrá que complementar estos tratamientos con los farmacológicos. Pero es el tratamiento con terapias el que va a diferenciar su calidad de vida en la edad adulta. Un adulto con TDA controlado desde pequeño, sabrá ver cuáles son los límites, sus soluciones a sus problemas y sabrá perfectamente habituarse a cualquier tipo de situación. Además, no hay que olvidar en poder seguir realizando entrenamientos en habilidades sociales y cognitivas para poder mantener l...
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  Causas y factores de riesgo del Trastorno de Déficit de Atención Hoy en día, el TDA suele afectar a un 7% de los niños y también a un 4% de los adultos que han sido diagnosticados. Hemos de saber que no existe una cura para este tipo de trastorno. Sin embargo, es importante señalar que con un diagnóstico precoz y un tratamiento favorable, se puede mejorar mucho la calidad de vida. En consecuencia, habrá que trabajar de forma continuada y extensa para poder llegar a un caso de éxito. El TDA puede tener unos factores genéticos y puede transmitirse entre generaciones. Por lo tanto, existen familias en las que puede que haya más de un caso de este tipo. Sin embargo, aún no se han encontrado factores que vayan más allá de la genética. Existen estudios que están intentando identificar más factores, pero este trastorno puede afectar por igual a todo el mundo exceptuando el caso hereditario. Si vemos que nuestro hijo presenta algún tipo de síntoma o está incluído en el grupo de factores ...
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  En definitiva, se pueden proponer los siguientes componentes posibles de un tratamiento: Conductual, para fomentar las conductas positivas. Tratamiento cognitivo para ayudar a establecer un pensamiento organizado. Ayuda a los padres: mediante cursos de formación, conferencias, grupos de trabajo, etc. Asesoramiento a profesores: mediante información del TDA. Farmacológico siempre bajo prescripción y seguimiento médico. Cursos para el niño/a adolescente de habilidades sociales. Psicopedagógico o refuerzo escolar especializado. Tratamiento de Logopedia, para la mejora y el uso de técnicas del lenguaje.
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  TDA, cómo tratarlo Hoy en día, existen diferentes tratamientos para el TDA que contribuyen a mantener bajo control los síntomas. Generalmente, lo más habitual es recurrir a la terapia conductista, aunque en algunos casos también puede ser necesario echar mano a los medicamentos. Además, el tratamiento farmacológico se basa en el uso de dos tipos de fármacos. Por un lado, los estimulantes como el metilfenidato. Y, por otro lado, los no estimulantes como la atomoxetina y la guanfacina. Sin embargo, el medicamento y la dosis variarán según el caso.
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  Por otro lado, vemos que el estrés puede agravar los síntomas de TDA. Es decir, el estrés va a hacer que las personas que padecen TDA tengan aún más dificultades para concentrarse. Por ello, el estrés va a hacer aún más complicado que las personas con TDA corrijan sus problemas. De hecho, el estrés dificulta la toma de decisiones o la posibilidad de una reflexión clara.
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  Dentro de un colegio infantil, el comportamiento de los niños sugiere estas características del TDA: Gran dispersión mental y fácil distracción. Dificultades a la hora de comprender las cosas al cien por cien. Las tareas que requieran mucha concentración, les resultan muy costosas. Suelen distraerse y se olvidan de las cosas si no las han entendido. No suelen prestar atención a los pequeños detalles que le rodean. Normalmente no suelen atender cuando alguien le está hablando. Muestran algunos problemas en la organización de tareas del día a día. Tienen una capacidad para olvidar donde se han dejado los objetos o juguetes. Suelen mostrar movimientos muy lentos en tareas psicomotrices y cognitivas.