Por otro lado, vemos que el estrés puede agravar los síntomas de TDA. Es decir, el estrés va a hacer que las personas que padecen TDA tengan aún más dificultades para concentrarse. Por ello, el estrés va a hacer aún más complicado que las personas con TDA corrijan sus problemas. De hecho, el estrés dificulta la toma de decisiones o la posibilidad de una reflexión clara.





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